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Sexo matutino – lo peor que existe

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Cuando abrimos la tienda alguien nos comentó que podríamos escribir relatos eróticos y historias sobre algo muy controvertido. Así que le hemos buscado en nuestras neuronas y pensamos haber encontrado un tema que tiene a la sociedad dividida: el sexo matutino. Empezamos con la historia de nuestra protagonista.

 

Estoy cansada, OK? Puede ser que me acosté tarde anoche bebiendo vino e intentando de tentarte a que me toques las tetas. Si tuve éxito fue cuando mucho mas tarde estaba acostada en un ambiente viciado de sexo cuando me quité las últimas gotas de tu leche en mis pezones.

Si me levantas antes de que las noticias empiecen, puede ser que vaya a reaccionar como un oso furioso.

Mira: son las 7 de la mañana. La mayoría de la gente tropiezan hacia la ducha con los ojos medio cerrados y yo estoy a punto de hacer lo mismo. Mi pelo está asqueroso, mi boca huele fatal y mis tetas todavía están cubiertas de semen seco de anoche.

ADORO eso que hacen algunos tíos que se acurrucan a primera hora de la mañana y me calientan la espalda. Justo antes cuando acercan su erección matutina en la raja de mi culo y tocan a la puerta como si la sensación que les da fuera la única satisfacción que necesitan. ODIO cuando empiezan a tocar mis pezones y/o morder mi cuello como si dijeran “¿Que tal si nos echamos un dulce dulce polvo mientras tememos que la alarma del reloj nos moleste?”

 

Sexo matutino en fin de semana

Ya se lo que estás pensando, querido lector. Estás pensando: OK, pero que pasa con sexo matutino en fin de semana. Puede que seas uno de esos aventureros que se pasan el fin de semana tomando café y pidiendo algo que se llama “desayuno”, pero no todos somos super-humanos.

Aquí esta la cosa:  yo normalmente si que me levanto antes del mediodía los sábados. Realmente me levanto sobre las 10h, me ducho, me tomo un café y me siento para hacer algo de trabajo. Pero si en esta querida rutina  fuera interrumpida por un señor con una libido insistente y sin respeto por las leyes de la resaca permanente, le echaría mi café tibio en la cara y le asfixiaría con mi cesto de cruasanes.

 

No pienses que soy una aguafiestas del sexo. De hecho me canta tener sexo por las tardes, durante la siesta, durante la publicidad, antes de la publicidad, antes de que venga la entrega de la comida del chino y a veces incluso tentando la suerte viendo quien es mas rápido en llegar, si el chino o yo. Adoro sexo semidormidos en medio de la noche o momentos robados de mutua masturbación.

Puede ser que me pierda el sexo matutino, pero a cambio recibo algo mucho mejor: un momento de paz y silencio y estar para mi sola mientras un tío caliente está roncando en mi cama, preparado y esperándome para que le haga un regalo matutino dominguero.

Tengo que decir que ni siquiera puedo acordarme cuando tuve la última vez sexo antes de irme al trabajo. Solo el pensamiento me hace estremecer y buscar el botón de la alarma. Si eres un fan del sexo matutino en fines de semana, del tipo que se despiertan los dos al mismo tiempo y empiezan el día con un mutuo frotamiento de genitales, te estas perdiendo algo particularmente espectacular….

Ese punto delicioso cuando después de que te has levantad, duchado, vestido, tomado el café y entreteniendo un poco andando por la casa, regresas a puntitas al dormitorio, te vuelves a quitar la ropa que tan cuidadosamente te has puesto, vuelves a la cama que alguien ha mantenido caliente para ti. Cuando el está medio durmiendo, medio despierto y estira el brazo para abrazarme entre las sabanas. Su miembro se despierta y su mano se desliza por mi piel recién duchada para proporcionarme un polvo sin miedo a que toque el despertador.

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